Muchas mujeres que sufren a diario maltrato físico y psicológico por parte de sus parejas, no quieren denunciar. Tienen hijos en común y no quieren perjudicar al padre de sus hijos, pero esto tiene un alto precio.

El silencio que adquieren, les coloca en una situación indefensa, siguen teniendo síntomas y no se atreven a enfrentarse a su realidad. Como consecuencia de su silencio, cargan sobre ellas, la situación tan traumática que han pasado o siguen pasando con sus parejas.  Cuando la mujer decide separarse y va a solicitar la guardia y custodia de sus hijos, cree que los jueces se van a hacer cargo de la violencia que han sufrido en la relación de pareja, sin que ellas denuncien los hechos. Nada más lejos de la realidad.

Es comprensible, su silencio, en muchas ocasiones por el pánico que tienen a las reacciones violentas sus ex parejas y padres de sus hijos, hacia ellas mismas y hacia sus propios hijos. ¿Pero esto realmente ayuda? ¿Esta actitud pasiva y silenciosa, favorece sus vidas o las perjudica?

Cuando tienen que establecer el régimen de visitas, los jueces dictaminan el convenio regulador, de las visitas y la pensión de alimentos, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera existido violencia, ya que no tienen conocimiento de la misma, porque la mujer ha guardado silencio. A menudo, les dan custodia compartida, a un padre, que no dispone de las adecuadas capacidades parentales hacia sus hijos. Que siguen maltratando a sus hijos, que insisten en hablar mal de la madre y que quiere que los hijos se pongan, en contra de ella y a favor de él, continuando de esta manera, la violencia hacia la mujer, a través de ellos.

Los niños con frecuencia no pueden decir nada, se sienten indefensos, impotentes y frustrados ante una situación que les sobrepasa.

No les quiero decir que la denuncia lo sea todo, pero como ventaja, sería la descarga de su situación personal, en manos de las autoridades policiales y judiciales. Es imprescindible un tratamiento psicológico especializado en violencia de género, para superar esta situación, que acudan si fuera el caso a una educadora especializada, para darle pautas para el buen desarrollo de sus hij@s. Todos estos profesionales, ponen su grano de arena, para el bienestar de la mujer que sufre o ha sufrido violencia en su relación de pareja.

Desde mi página web, quiero animar a estas mujeres, que no permanezcan en silencio, que el miedo se pasa y que las situaciones pueden cambiar, que tomen sus propias decisiones afrontando sus miedos, sin seguir teniendo esperanzas de cambio en sus ex parejas y padre de sus hij@s.  En Psicología, si no se afrontan los miedos con el apoyo necesario, no se superan.

Las situaciones traumáticas son necesarias trabajarlas, pero, cuando, la vida de sus hijos depende de una sentencia judicial que, no tiene en cuenta la violencia por falta de información, la situación no se arregla, al contrario, empeora día a día. Los padres que han maltratado a sus parejas y a sus hijos, salen ilesos y recompensados por esta falta de información ante los jueces y las consecuencias pueden ser fatales para las víctimas, población generalmente vulnerable (mujeres y niñ@s). La madre es la última responsable de la protección de sus hijos. El silencio no ayuda. En concreto, la presentación de informes de l@s pediatras y de l@s psicólog@s, sobre las lesiones físicas y psicológicas que l@s niñ@s presentan y que a menudo suelen manifestarse después de las visitas con el padre, puede ser una opción. Está a su alcance la posibilidad de llevarlos a una psicóloga o educadora especializada en violencia infantil, para que valore a través de una metodología especializada, si los síntomas que presentan l@s niñ@s, son consecuencia de las situaciones traumáticas que han vivido con el padre o que siguen viviendo, en desprotección en casa del mismo. La elaboración de informes psicológicos, educativos, sociales, médicos, puede servir de base para que la situación de l@s menores se ponga en conocimiento de las autoridades competentes, y puedan mejorar sus vidas.

Entre tod@s, debemos tener conciencia de esta situación. L@s profesionales somos respetuos@s con las personas, pero tenemos que apoyar que todas estas situaciones traumáticas que viven las mujeres y niñ@s, que se sepa, que tengan conocimiento de los hechos las personas responsables de gestionar sus vidas (jueces, abogad@s, psicólog@s, médic@s, policía).  Va en juego el futuro de much@s niñ@s y de las propias mujeres.

En muchas ocasiones el acuerdo y el buen entendimiento no es posible, entre la mujer víctima de violencia de género, y el hombre, agresor, inconsciente, cuanto menos, de lo que él hace, del daño que hace a sus hijos hablando mal de la madre, insultándolos y despreciándolos como personas en pleno desarrollo evolutivo, incluso agrediéndolos físicamente o abusando de ellos sexualmente…

Es por ello, que vuelvo a animar a que las mujeres no guarden silencio, que no se sacrifiquen por los demás, que pongan en manos de la Justicia lo que ellas no pueden controlar, ni pueden gestionar en sus vidas, sobre todo la violencia de género, ejercida por sus ex parejas y en muchas ocasiones padre de sus hij@s, además de la violencia que han ejercido o siguen ejerciendo los padres con ellos. A través del silencio, no se puede exigir Justicia.